Descubierto en 1990, a cientos de kilómetros de las costas del Golfo de Méjico a una profundidad de 800 metros y con una extensión de 20 metros se encuentra bajo el mar el lago de Salmuera. Allí el agua reposa estática, tal y como lo haría cualquier otro lago sobre la tierra.
El agua del lago, al tener una concentración salina superior, permanece perfectamente diferenciado del resto del mar. Lo sorprendente es que a pesar de la falta de luz y oxígeno, posee su propio ecosistema y la vida no encuentra límites para su desarrollo en él.
Cerca del lago se encuentran unas grietas hidrotérmicas que emanan metano. Las bacterias del lugar han evolucionado hasta tal punto que pueden convertir el metano y el ácido sulfhídrico en comida para organismos mayores, y gracias a este fenómeno allí podemos encontrar mejillones, almejas, gambas y gusanos tubulares.
Y si aún no es bastante fascinante lo dicho, queda una última curiosidad: el lago de Salmuera posee olas propias.


Es bellisimo, yo lo vi en un video (vhs) y quede facinado
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